Gabo en París

gabo

La vida en París no fue fácil para Gabo: problemas económicos, buhardillas frías y húmedas, hambre… Esta situación le inspiró para escribir su novela El coronel no tiene quien le escriba. El antiguo hotel de Flandre fue el lugar donde la terminó, y allí podemos ver actualmente una placa en recuerdo de su estación, en la habitación 63.

El Instituto Cervantes ha realizado una ruta online con los sitios que el escritor frecuentó en su etapa parisina. Entre ellos están el café Le Sorbon; el cine al que iba a menudo Le Champo; o incluso el cabaret en el que Gabo cantó y bailó para ganarse unos francos, L’escale.

“Cuando llegué a París yo no era más que un caribe crudo. Lo que más le agradezco a esta ciudad (…) es que me hubiera dado una perspectiva nueva y resuelta de Latinoamérica”, confesó el autor.

García Márquez volvió a París en otras dos ocasiones, en 1968 y en 1977, ya tras el éxito de Cien años de soledad.

La Ruta Cervantes sobre el París de Gabriel García Márquez incluye abundante documentación, fotografías, videos y mapas.

Podéis echarle un vistazo en el siguiente enlace: http://paris.rutascervantes.es/ruta/gabo

Anuncios

La llamada de la tierra

El verdadero nombre de Atahualpa Yupanqui era Héctor Roberto Chavero. Su padre era empleado de ferrocarril y también arreglaba caballos. Como buen hijo de domador, echaba de menos en París a su caballo. Decía que tenemos un pacto de no agresión con París: ni yo le falto ni el me falta.

Las coincidencias de Atahualpa y Güiraldes no terminan con su regreso al país natal después de la muerte, Atahualpa también encontró un apoyo inestimable en la figura de su esposa, en este caso la segunda, que le ayudó a componer algunas de sus canciones más conocidas. Pero, sobre todo Atahualpa, como lo corroboran canciones como El arriero o Los ejes de mi carreta, coincidía con Güiraldes en ser una poeta del viaje, el camino y la tierra: La temática de mis asuntos es muy sencilla: el hombre y el paisaje.

Esa llamada de la tierra, con la que finaliza Raucho, nos evoca al mismo Yupanqui:

Soñé que el río me hablaba
Con voz de nieve cumbreña
Y dulce, me recordaba
Las cosas de mi querencia.

Tú que puedes, vuélvete
Me dijo el río llorando
Los cerros que tanto quieres
-me dijo-
Allá te están esperando.

Atahualpa Yupanqui – Tú que puedes, vuélvete

Atahualpa y Edith Piaff

CARTEL

Atahualpa Yupanqui, cantante, guitarrista, poeta y escritor argentino había llegado a París después de hacer una gira por la Europa comunista de la época y vivía en unas condiciones miserables, cuando nos cuenta que, en casa de un amigo poeta: Toqué la guitarra, después de cenar y allí estaba una señora muy famosa. Me escuchó y me preguntó dónde trabajaba. –En ningún lado, -le contesté.  –Vengo a mirar y me vuelvo a mi tierra. –No, me dijo, tú no puedes irte sin que te escuche París.

Esa señora era Edith Piaff, estaba en la cima de su carrera artística y le cedió un puesto de honor en varias de sus actuaciones: Extraordinario honor, que no lo olvidaré ni lo podré pagar jamás. Tras esto se le abrieron las puertas de Europa.

Atahualpa acabó estableciéndose en París desde donde viajaba a su tierra con frecuencia. El gobierno de Francia lo condecoró en 1986 como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. Murió en este país en 1992, desde donde, de manera similar a lo que ocurrió con Ricardo Güiraldes, sus cenizas volvieron a su Argentina natal.

Dos poetas en París

Construction_tour_eiffel8

Los ideales democráticos de la Francia del siglo XIX y sus movimientos literarios de vanguardia hacían de París un lugar privilegiado para la creación. El destino de un viaje iniciático simbolista, a veces real, a veces imaginado. Un camino obligado para los intelectuales latinoamericanos. Vicente Huidobro y Ricardo Güiraldes, son unos de esos tantos escritores que permiten rememorar la influencia de Francia en la producción y promoción de la creación literaria de los escritores de América latina.

Ambos nacieron en el seno de una familia pudiente, gozaron de una excelente educación que les introdujo en el mundo de las artes y no dejaron de viajar. Y en el viaje, escribían. Escribían fuera de su lugar de origen, en una ciudad desconocida donde el alma y el cuerpo añoraban la patria. Sin embargo, París, siempre será especial. Aquí os dejamos Tour Eiffel poema emblemático en que se puede ver plasmada la relación un tanto especial, mítica y real de Vicente Huidobro y sus contemporáneos con la ciudad.

Torre Eiffel

Torre Eiffel
Guitarra del cielo
Tu telegrafía sin hilos
Atrae las palabras
Como un rosal las abejas

Durante la noche
El Sena deja de correr
Telescopio o clarín

TORRE EIFFEL

Y es una colmena de palabras
O un tintero de miel

En el fondo del alba
Una araña de patas de alambre
Tejía su tela de nubes

Mi niño
       Para subir a la Torre Eiffel
        Se sube por una canción

notas.huidobro

Ya estamos arriba

Un pájaro canta
En las antenas
Telegráficas

Es el viento
De Europa
El viento eléctrico

Allá lejos

Los sombreros vuelan
Tienen alas pero no cantan

Jacqueline
Hija de Francia
¿Qué ves allá arriba?

El Sena duerme
Bajo la sombra de sus puentes

Veo girar la Tierra
Y toco mi clarín
Hacia todos los mares

Por la senda
De tu perfume
Todas las abejas y palabras se van

En los cuatro horizontes
Quién no ha oído esta canción

SOY LA REINA DEL ALBA DE LOS POLOS
SOY LA ROSA DE LOS VIENTOS QUE SE MARCHITA EN CADA OTOÑO
Y CUBIERTA DE NIEVE
MUERO DE LA MUERTE DE ESTA ROSA
EN MI CABEZA UN PÁJARO CANTA TODO EL AÑO

Así  un día me habló la torre

Torre Eiffel
Jaula del mundo
Canta                Canta

Carillón de París

El gigante colgado en medio del vacío
Es el cartel de Francia

El día de la Victoria
             Tú se la contarás a las estrellas.

Vicente Huidobro

Huidobro-Picasso

Vicente Huidobro (1893-1948), fue un poeta chileno que hoy en día es considerado una de las figuras más destacables de la poesía vanguardista de su país, además de un importante referente para los autores chilenos actuales.

Nació en el seno de una familia aristocrática, relacionada con la política y la banca. Desde su juventud realizó frecuentes viajes por Europa, que le valieron un profundo enriquecimiento cultural. Cabe destacar el largo período que residió en París; donde conoció a grandes figuras del momento como eran Picasso, Juan Gris, Max Jacob y Joan Miró. También tomó contacto con la literatura de poetas surrealistas como Guillaume Apollinaire y Pierre Reverdy, con los que fundaría la revista Nord-Sud. No hay que olvidar que es el precursor del creacionismo; un movimiento poético vanguardista que vio la luz durante su estancia en el extranjero. Para Huidobro la poesía existe en todas partes. Hay que verlo todo, sentirlo todo. El artista no debe limitarse a imitar la naturaleza, sino que debería independizarse de ella y mostrar el vitalismo de su propia obra. Lo explica perfectamente en su manifiesto poético del creacionismo, Arte Poética.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en la que participó como corresponsal bélico en el ejército francés, regresó a Chile, donde falleció el 2 de enero de 1948.

Arte Poética

Que el verso sea como una llave

que abra mil puertas.

Una hoja cae; algo pasa volando;

cuanto miren los ojos creado sea,

y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

el adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.

El músculo cuelga,

como recuerdo, en los museos;

mas no por eso tenemos menos fuerza:

el vigor verdadero

reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!

hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros

viven todas las cosas bajo el sol.

El poeta es un pequeño Dios.

Canto a la Argentina y otros poemas

Rubén Darío pasó varios años en Argentina, donde escribió para varios periódicos: La Tribuna, La Nación, La Prensa… En un principio se instaló allí como cónsul de Colombia, aunque apenas desempeñaba el cargo por la escasez de colombianos en la ciudad y la poca relación entre ambos países.

Su vida en Buenos Aires puede recordarnos a la de Raucho cuando emigra a París o incluso a la del propio Güiraldes —quien se basó en sus vivencias para crear a este personaje— ,ya que allí se dejó llevar por los excesos, fundamentalmente el alcohol. En mayo de 1895 fallece su madre, Rosa Sarmiento, y Darío tarda un tiempo en recomponerse. Un año después publica una de sus obras más aclamadas; Prosas profanas y otros poemas (1896).

Sin embargo, no fue esto lo único que escribió en Argentina, sino que el país le produjo tal fascinación que le sirvió de inspiración para una serie de poemas:

  • ¡Argentina! ¡Argentina!
  • ¡Argentina! el cantor ha oteado
  • Argentina, el día que te vistes
  • ¡Argentina, región de la aurora!
  • ¡Argentina! Tu ser no abriga
cantolaargentina00daruoft_0005

Canto a la Argentina y otros poemas (1867-1916), libro en el que Rubén Darío recopila sus versos dedicados a la Pampa.

Os dejamos con uno de ellos: Argentina, el día que te vistes.

Argentina, el día que te vistes
de gala, en que brillan tus calles
y no hay aspectos ni almas tristes
en alturas, pampas y valles;
el día en que desde tus fuertes,
tus cruceros y tus cuarteles
salvas lanzas, músicas viertes
entre las palmas y laureles,
visitada por los príncipes
de reinos y tierras lejanas
y mensajeros de repúblicas,
son las patrias americanas
las que más comparten tu júbilo.
Son las próximas hermanas
las que te proclaman primera
en el decoro familiar,
después de heroica y guerrera,
hospitalaria y maternal.
Argentina tiarada de ónice
y de mármol, se puede ver
cuál luce sobre tu frente
el diamante refulgente
de las alturas, Lucifer:
pues eres la aurora de América.
Magnifícase tu apoteosis,
regazo de múltiples climas,
preferida del nuevo siglo,
y en sus cláusulas y en sus rimas
te profetizan tus profetas
y te poetizan tus poetas.
Crece el tesoro año por año,
mientras prosigues las tareas
de las por Dios suspendidas
civilizaciones de antaño;
encarnas, produces, creas
cerebro para otras ideas,
útero para nuevas vidas.
Tus hijos llevarán en sí,
por su sangre, el hierro y rubí
de los cuatro puntos del globo.
Concentración de los varones
de vedas, biblias y coranes,
en el colmo de sus afanes,
en el logro de sus acciones,
tu floración de floraciones
tendrá un perfume latino.
En el primitivo crisol,
Roma influyó en tu destino,
cuando a través del español
puso su enérgico metal.
Y sus históricas llamas
animarán genios y famas
al argentino Arco Triunfal.